Al maestro con cariño

Jesús Villegas Gastélum

Mark Thackeray es maestro y lleva tiempo desempleado, por ello acepta sin chistar una oferta de trabajo en una escuela ubicada en los problemáticos suburbios londinenses, en uno de esos barrios que en los años 60 fueron la cuna del movimiento contracultural o antisistema que impactaría eventualmente en todo el mundo. Es la trama de “To Sir, with love” (“Al maestro con cariño”), cinta británica de 1967 dirigida por James Clavell y protagonizada por Sidney Poitier, que además de convertirse en un éxito de taquilla destacó por su banda sonora, en especial el tema homónimo de la cinta interpretado por la escocesa Lulu Frieda que logró el reconocimiento de la revista Billboard como la mejor canción de ese año.

Como todo nuevo profesor Mark es exigido por sus conflictivos alumnos no solo a sacar lo mejor de su experiencia y pasión, sino también ante el fracaso de los métodos tradicionales buscar nuevas estrategias educativas para lograr sus metas, exactamente lo que hoy exige la inédita nueva realidad en materia educativa, donde ante las restricciones de movilidad que exige el Covid-19, se requieren nuevas estrategias para que el cambio de un sistema presencial a uno a distancia no afecte de sobremanera en la calidad educativa de los casi 26 millones de alumnos de educación básica que inician clases este lunes 24 de agosto y los más de 4 millones de educación media superior que ya iniciaron clases hace unos días.

La educación a distancia es a todas luces lógica y responsable en función de la emergencia sanitaria, pero sin duda conlleva trascendentales retos, que involucran desde la adecuación exprés de los programas de estudio, la capacitación de los maestros, la adecuación del entorno físico y de la dinámica familiar que rodea al estudiante, la capacidad de adaptación del alumno, así como en gran medida la capacidad de acceso puntual y adecuado a las herramientas tecnológicas básicas que harán posible recibir esta educación a distancia vía radio, televisión e internet.

El desarrollo de la radio en México desde los años 20 y de la televisión desde los años 40 ha permitido alcanzar un avance importante en su cobertura, sin embargo además que estas 2 vías no permiten la tan necesaria interacción / retroalimentación – alumno – maestro en el proceso de aprendizaje, ninguna de las 2 vías alcanzan una cobertura total en los 2,467 municipios del país y sus casi 200,000 localidades.

En el caso de la radio según datos del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT) la cobertura de radio AM llega casi al 96% del país aunque de acuerdo a datos del INEGI solo el 57% de los hogares mexicanos cuentan con un radio, una tendencia decreciente a pesar de que algunos celulares permiten esta función. En el caso de la TV, según datos del IFT la señal televisiva con mayor cobertura llega al 78% de los hogares, en los cuales solo en el 76.5% de ellos poseen un televisor digital.

Por otro lado contrario a las limitaciones de la educación a distancia vía radio y TV, el uso de internet como herramienta educativa y de comunicación es sin duda la mejor arma con la que debieran contar alumnos y maestros para enfrentar la actual coyuntura, sin embargo la cruda realidad es que miles de maestros y una parte significativa de los más de 30 millones de alumnos de educación básica y media superior, se encuentran actualmente “desarmados” o “mal armados” para hacer frente a esta nueva realidad educativa, al contar con equipo obsoleto o simplemente no tener ningún dispositivo para poder trabajar y conectarse adecuadamente (computadoras personales o portátiles, tabletas, celulares inteligentes, etc), además de que muchos de ellos simplemente no cuentan con algo clave: acceso a internet.

De acuerdo a datos del IFT aunque alrededor del 88% de la población en México tiene a su alcance la posibilidad de conectarse a internet sólo existen 81 millones de usuarios (aproximadamente 64% del total de mexicanos). En las zonas urbanas el 77% de la población es usuaria de internet mientras en las zonas rurales es solo el 48%. Adicionalmente según datos del INEGI solo el 44% de los hogares mexicanos cuentan con una computadora, muchas de las cuales ya son obsoletas o no tienen conexión a internet, por lo cual hoy en día el medio más común de conexión a internet es vía los más de 77 millones de teléfonos inteligentes activos en México.

La numeralia anterior, que bien pudiera haberla explicado mejor el Profesor Mark, no hace sino desnudar la cruda realidad de las limitadas “armas” con las que contamos actualmente en México para enfrentar este gran experimento social de educación a distancia provocada por el Covid-19, así como nos alerta sobre un tema que sin duda acentuará las crecientes disparidades en nuestra sociedad, donde la brecha educativa y de oportunidades laborales futuras pudiera hacerse aún más grande.

Finalmente, aunque nadie puede aún pronosticar con certeza el impacto académico y social del actual esquema de educación a distancia que hoy arranca para millones de estudiantes, sin duda todos los padres de familia de México esperamos que el espíritu de pasión de profesores como Mark Thackeray lo repliquen los más de 2 millones de maestros que hoy empiezan una etapa inédita en la historia de la educación en México, donde sin duda gran parte de las carencias de infraestructura y organización será suplida por su creatividad y entrega.