El que es medio amigo…

Manuel Fernando López

…es medio traidor”; así reza el dicho popular y, quien esto escribe no sabe de términos medios: soy o no soy; como amigo tengo muchos defectos, pero como enemigo casi soy perfecto.

Ayer, en su hogar, en su mundo íntimo, privado y, donde tantos sueños y proyectos hemos concebido, amén de ingente cantidad de libros intercambiados, Benjamín –“el benja”—Hurtado Aguirre y un servidor analizamos la naturaleza humana, sobre todo de periodistas en los actuales momentos tras el espectáculo montado
en conocido expendio de carnes.

“Periodistas” que sin más elementos que un video se le fueron a la yugular, sin darle el debido derecho de réplica; en menos de 24 horas lo juzgaron y sentenciaron, haciéndolo ver como un criminal de la peor laya; la paradoja en todo este asunto, es que fue el propio Benjamin quien llamó a las autoridades policiacas ante la actitud grosera del guardia de seguridad, quien sin más lo tachó de borracho, cuando en el vaso que portaba llevaba solo agua mineral y alkaseltezer y, si no, en su momento los mismos policías lo admitirán cuando sean llamados a declarar ante la demanda del aún delegado de Relaciones Exteriores.

Palabra contra palabra, hechos contra hechos, mismos que desde siempre son y deben ser el fundamento periodístico fueron arrojados a la basura: aquí no cabe aquello de lo que parece es; para efectos policiacos y, en consecuencia poner entre las rejas a una persona, es de obvia necesidad –en el presente caso—la existencia de un examen toxicológico: no lo hubo, no existe y, para presunciones hay un mundo de mentiras que tejer y, las tejieron, pero muy burdas.

“…es que Benjamin toma… es que benjamín es así, es esto y es lo otro; pocos como este periodista conocen a tan complejo, pero a la vez tan increíble y humano personaje; de ahí que me duele la saña y carnicería en su contra: tanto que a nivel nacional el mencionado video fue difundido en todos los niveles y, hacer lo anterior cuesta mucho dinero, ¿adivinen quién pagó tales cantidades y por qué?.

Dinero que obviamente fue a dar a muchos bolsillos de “periodistas” que en la mayoría de los casos cumplen a la perfección aquello de Gonzalo N. Santos: “solo el primero –de los perros—sabe por qué ladró…”.

Pero esta historia apenas empieza y, poco a poco irán deshojándose las hojas y, la verdad con su andar lento y pesado llegará para poner a cada cual en su lugar.
“El que es medio amigo…”

¡Alea jacta est!.