“Te conviertes en lo que persigues…”

Manuel Fernando López

Así como los judíos sufrieron la persecución nazi en todas sus formas, incluyendo el holocausto, a la postre, tras la declaración Balfour, para crear ilegalmente el estado de Israel en suelo árabe; los antes perseguidos, se transformaron en persecutores y asesinos de los hijos de Alá: se convirtieron en lo que persiguieron.

Así, es el caso del “mesías “ tabasqueño, el demente de palacio nacional, que desde siempre –tras no ver realizado sus sueños como militante del PRI—hizo del incendio de pozos petroleros su modus vivendi, sin que autoridad alguna entorpeciera sus correrías delictivas.

De igual forma asedió las calles de la Ciudad de México – recuérdese Reforma- de forma impune; lo que no ocurrió ni ocurre con ciudadanos comunes, para quienes funciona el garrote y la cárcel: al jodido, garrote; al delincuente alfombra roja y plena complacencia.
Lo anterior por las fuertes manifestaciones en varias ciudades de Frena contra AMLO, haciéndolo rabiar y, ordenando en consecuencia bloquear y, en su momento garrotear a los ciudadanos indignados contra su “gobierno” pro comunista.

Caso concreto, la actuación de Claudia Sheinbaum, de familia acaudalada –de aquí , su “profundo amor” por los pobres- para bloquear tales manifestaciones en la Ciudad de México, donde la imagen del tabasqueño va en caída libre y, con elecciones en puerta.
Hipocresía pura de esta falsa izquierda, que sin rubor alguno degusta exquisitos manjares y vinos con los dueños del dinero y, en consecuencia del poder en este país: basta con un botón como ejemplo y, “los demás a la camisa” : el judío libanés Carlos Slim.

Los reprimidos se convirtieron en represores y, de esta posición a convertirse en asesinos de gente inocente, la línea es muy delgada: atrás quedaron las promesas de campaña, el desgarre de vestiduras contra la “odiada burguesía”

Son los de siempre: los que rebasan por la izquierda, para luego alinearse por la derecha y, vaya que lo saben hacer muy bien; allá los “idiotas útiles” que se creen lo de “ideología de izquierda”.

Bien lo dijo Kissel Mordekai –Carlos Marx, pues—las ideologías no existen, solo los intereses económicos y, para éstos, son muy buenos.

La hipocresías en pleno de esta caterva de vividores.