Adiós amigo…

Manuel Fernando López

“Oiga, ¿podemos descansar un poco?, me siento mal…”.

Voltee hacia atrás y miré a Mario Alfonso —Mazón Hernández—batallando para respirar: íbamos cruzando la Alameda en el Distrito Federal, en una jornada periodística más en el desaparecido y de tantísimos recuerdos en el periódico El Independiente.

Pagaba así la novatada para un hermosillense por la altura en aquel monstruo de ciudad; por lo demás cumplió con un trabajo formidable en aquellos años, aún lejos de la enorme tecnología de hoy en día que hizo acuñar la frase “ahora cualquiera es fotógrafo…”, también esto va para tantos metidos a periodistas, sin tener la mínima idea de lo que esto significa.

Era la nobleza andando, de su boca jamás grosería alguna escuché, ni aún en momentos difíciles en este oficio “tan amargo, pero de dulces recuerdos…”.

Hijo de fotógrafo –Raymundo Mazón—hermano de otro y, también amado por mi hermano Gustavo y un servidor, “El Chapito” Luis Alberto Mazón, hoy transido de dolor al igual que la esposa e hijas de Mario Alfonso.

Hace meses, la tragedia los enlutó con la muerte de su hermana Angélica a quien vimos corretear por los pasillos del periódico en mención; muchos son los nombres de reporteros que ahí convivimos y supimos de lo servicial y de la nobleza de alma de Mario Alfonso Mazón Hernández.

La mejor fotografía que guardaré en mi alma hasta el último día de mi existencia, es la de su persona y, este recuerdo es una flor que no la marchita el tiempo ni deshoja el viento.

Descansa en paz queridísimo amigo porque fuiste un hombre, un hijo, un padre y hermano muy bueno.

Hasta siempre.