¿Medidas “científicas” en Hermosillo?

Jesus Villegas G.

Ante su última oportunidad para no reprobar su materia de ciencias Mike Harlan (John Stockwell) decide improvisar y presentar como proyecto científico final un extraño artefacto que de última hora encuentra en un basurero militar, situación que desencadena una seria de aventuras inimaginables para él, su profesor y amigos. 

Hablamos de la trama de “My Science Project” (Mi Proyecto Científico) entretenido filme de 1985 que como anécdota secundaria tuvo la mala fortuna de competir en la taquilla veraniega con la icónica “Back to the Future”, así como los filmes “Weird Science” y “Real Genius”, lo que ocasionó que la cinta de Jonathan Betuel lamentablemente terminara por convertirse en un rotundo fracaso veraniego, exactamente lo que esperemos que no pase con las medidas adoptadas al mero estilo Mike Harlan (“al cuarto para las doce”), por los miembros del cabildo hermosillense, quienes al estilo del protagonista de dicho filme, de repente sacaron de su chistera el sábado pasado una serie de medidas para limitar la movilidad en la ciudad (https://bit.ly/2UVrQkr) y con ello buscar disminuir el preocupante incremento de contagios por covid-19. 

Ante la actual emergencia nadie duda de la necesidad de reforzar las medidas que permitan evitar más contagios en la capital sonorense, que hoy vive ya una peligrosa saturación de su infraestructura hospitalaria, sin embargo múltiples voces del sector empresarial, industrial, académico y sociedad en general han criticado duramente algunas de las medidas anunciadas por el cabildo encabezado por la Presidenta Municipal Célida López Cárdenas, ante la aparente ausencia de sustento científico en algunas de las mismas, como por ejemplo el cierre obligatorio a las 18:00 horas de todos los grandes supermercados de la ciudad, medida que ven más con tintes de ocurrencia o experimento que de un verdadero proyecto con el debido sustento científico y el consiguiente aval de los expertos en materia de salud.

Como resultado de esta medida las aglomeraciones en los supermercados no se han hecho esperar, lo que sin duda nos recuerda la absurda medida que en su momento acordaron las autoridades estatales y municipales de cerrar los expendios de cerveza y que solo los supermercados y las denominadas tiendas de conveniencia pudieran venderla en horarios “acotados”, lo que provocó que se hicieran grandes aglomeraciones en dichos negocios, exponiendo al contagio a personas que solo iban a comprar alimentos, medicinas o artículos diversos.

Por otro lado las voces a favor destacan los alcances de las acciones tomadas por el cabildo hermosillense y subrayan entre otras cosas la conformación del denominado Comité Municipal de Salud, ante el aval del gobierno estatal para que cada municipio actúe en función de su situación particular, aunque no está claro aún cuál sería el proceso para conformarlo, la calidad de los perfiles a considerarse, la transparencia en el proceso de designación de los elegidos, el mecanismo para la toma de decisiones, así como los alcances jurídicos de las resoluciones del comité en función de la normatividad federal y estatal vigente.

Sin duda son tiempos de decisiones y es importante que el cabildo no rehuya a su responsabilidad de actuar ante la inédita emergencia, sin embargo no debe soslayarse el sustento científico de las acciones a implementar, así como la necesaria participación de la sociedad, academia, colegios de profesionistas y los diversos sectores económicos en decisiones que impactan a todos los hermosillenses. 

El tiempo dirá si estas medidas fueron adecuadas y oportunas dado el tamaño del problema que vivimos, pero debemos tener claro que las autoridades evidentemente no podrán solas, ante ello la importancia de nuestra urgente autoregulación para evitar más contagios, empezando por ponernos siempre tapabocas en señal de solidaridad y respeto hacia los demás, así como exigir su uso obligatorio en los negocios y en todo el personal que atienda al público. 

Seguramente si viajáramos en el tiempo como Mike Harlan o Martin McFly y conociéramos al gran Carlo Magno, lo escucharíamos decir:  “… de la conducta de cada uno depende el destino de todos”.