Depende

Jesus Villegas Gastelum

Primavera del 97, deliciosa brisa marina que masajea rostros y cuerpos en las idílicas playas de la Gran Canaria, pies en la arena, suaves sorbos de cerveza Dorada o Tropical que refrescan hasta el alma, relajante sonido de las olas del mar que súbitamente se fusionan con el ritmo y letra pegajosa de un anuncio de cigarros Ducados, es “La Flaca” de Pau Donés y su Jarabe de Palo.

Es el golpe de marketing que los catapulta a nivel ibérico e internacional y que en 1998 los consolidaría con su segundo álbum “Depende”, cuyo single del mismo nombre plantea la condicionalidad de las cosas, similar como cuando el Presidente López Obrador apura a que todos definan si se están a favor o en contra de su transformación, ante lo cual como diría el buen Pau: “Depende”.

“Que el blanco sea blanco, que el negro sea negro, que 1 y 1 sean 2, como exactos son los números, depende”, así exactamente como el inicio de la canción el Presidente López Obrador urge que de una vez por todas los creyentes de la 4T reconfirmen el color blanco de su alma ante el púlpito presidencial y que sus opositores se pongan la letra escarlata que los distinga a kilómetros de distancia, como si no existieran tonalidades intermedias, diversidad ideológica o puntos de vista que algunas veces coincidan con tirios y otras con troyanos.

Hoy 1 + 1 no es necesariamente 2 porque el dogma de los “otros datos” nulifica cualquier cuantificación o cifra que pueda resultar incómoda independientemente de su origen, incluso si proviene de su propio gobierno o colaboradores, convirtiéndose entonces en simples lecturas parciales o mañosas de la verdad, y por ende tampoco valen referencias históricas ni los propios parámetros de medición, no importando si son internacionales o estandarizados, simplemente porque a su entender no ponderan el bienestar ni el espíritu de las personas.

Ante lo anterior Lord Molécula el bufón de turno en la corte propone presurosamente nombrar ese nuevo indicador como AMLOVER, a manera de remate perfecto de su vergonzosa participación en modo comedia stand-up.

Hoy más que nunca es importante no caer en el juego de la polarización política y social, tenemos que entender que si bien probablemente la mayoría de los mexicanos estamos a favor de una transformación, todo “depende” de que transformación estemos hablando, sus alcances, características y las acciones requeridas para implementarla.

Sin embargo el que existan puntos de vista diferentes sobre la mejor forma de transformar el país y administrarlo, esa no debe ser excusa para subir el nivel de confrontación entre el Presidente y sus opositores reales o imaginarios, porque en escenarios cada vez más balcanizados nadie gana y todos perdemos.

Si bien en 2018 más de 30 millones de personas le brindaron oficialmente su voto hoy en día al Presidente le vendría bien escuchar cuando Pau dice “que todo lo que sube, baja, de abajo arriba y de arriba abajo”, situación que las principales encuestadoras del país constatan en sus últimas mediciones, entendiendo que si bien aún mantiene altos índices de aceptación a pesar de la actual coyuntura económica y sanitaria, el comportamiento de sus números si muestran una caída clara y consistente durante los últimos meses, en sentido inverso a la interminable curva ascendente que diariamente nos muestra el improvisado rock star de la 4T López Gatell.

El 1 de diciembre de este año el Presidente López Obrador cumplirá ya la tercera parte de su gobierno, cuyo desempeño forzosamente tendrá que evaluarse también en 3 partes, el periodo pre-covid con cero crecimiento económico, el año covid con un decrecimiento proyectado de 10%, y su etapa post-covid, donde tendrá que consolidar su 4T a pesar de un muy difícil entorno económico que podría tornarse aún más complicado y desgastante si no relaja cuanto antes el actual ambiente de polarización con sus opositores y entre la sociedad.

¿Es poco o mucho tiempo? depende, solo recordemos “que aquí estamos de presta’o, que el cielo esta nubla’o, que uno nace y luego muere, y este cuento se ha acaba’o”.

“Depende, ¿de qué depende?, de según como se mire, todo depende”. Hasta siempre Pau. DEP.