En caída brutal “Los dictadores son libres; solo ellos pueden esclavizar al pueblo” Charles Chaplin.

Manuel Fernando López

Mejor definición sobre el demente –AMLO—que nos gobierna (¡?) no pudo darse: fue al través de los diversos medios de comunicación, cómo el mesías tropical supo llegar al cenit de su brutal adicción; el poder.

Claro, mucha, enorme responsabilidad para este triunfo apoteósico del tabasqueño, fueron los gobiernos super corruptos anteriores, tanto del PRI como del PAN y, sin dejar de lado a la jauría –por aquello de ”los chuchos”.

No, contra la opinión de la mayoría ciudadana, tuvo razón al decir que la pandemia “nos cayó como anillo al dedo”: fue la oportunidad dorada para que su pandilla de saqueadores, de ladrones y, encima cínicos—claro, con su vo bo– aprovecharan la tragedia para enriquecerse aún más y, también fue la ansiada oportunidad para pedir millonarios préstamos y, así hundir sus garras en ellos.

“No somos los mismos…”, dijo con su hablar típico en alusión a quienes los antecedieron en anteriores gobiernos.

¡Miente, mintió y lo seguirá haciendo porque forma parte de su adn: de entrada, ahí tiene al enorme depredador y dinosaurio político ahora al frente de la temida CFE: Manuel Bartlet Díaz, de oscuro pasado donde el crimen y alianzas con el lado oscuro no le son ajenas.

Ahora bien, los dizque “nuevos” aprendieron rápido cómo saquear y cubrirse entre todos; empezando con la protección de la “Babilonia” –o gran prostituta—de ambas cámaras, donde cabalga a sus anchas el viejo coyote de Ricardo Monreal y demás secuaces listos a cumplirse sus caprichos al papa laico.

Tiene razón el demente: no son los mismos , ¡son peores…!,