Inquietante sinceridad

Jesús Villegas Gastélum
Corte de Caja

La sinceridad es sin lugar a dudas una de las virtudes o valores más apreciados en las personas. Pero, ¿qué pasa si este valor fundamental para generar confianza lo relacionamos con el mundo de la política y el quehacer gubernamental? ¿Polos incompatibles? ¿Acaso no suena a contrasentido cuando son precisamente los políticos los más destacados maestros en “adornar” la realidad? “Palabra adornada no es sincera” señaló precisamente al respecto Lao-Tsé, considerado por muchos el filósofo chino más destacado de su historia.

¿Y porqué saco a colación este tema? Y no, no vaya a pensar que tiene relación con al diario ejercicio mañanero de comunicación “circular” en Palacio Nacional. El tema surge a partir de lo expresado este lunes por el Secretario de Economía de Estado de Sonora Jorge Vidal Ahumada, cabeza del gabinete económico de la Gobernadora Pavlovich Arellano, quien en el contexto de la recién anunciada reanudación paulatina de la actividad económica en Sonora, confirmó a micrófono abierto en un lapsus de inesperada sinceridad que simplemente no hay un plan para apoyar empresas en esta crucial fase de reactivación económica post-contingencia Covid-19. Así de claro, así de sincero, así de inquietante.

Conviene recordar que previamente ante el cierre obligado de todas las actividades económicas no esenciales, el Gobierno del Estado anunció algunas medidas emergentes que en conjunto con los magros programas de apoyo anunciados por el Gobierno Federal buscan servir como remedo de salvavidas para los más de 115,000 propietarios de micros, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) que existen en Sonora y que de esta forma puedan sobrevivir este difícil trance de cierre obligatorio de sus operaciones.

Los 2 programas estatales reseñables para apoyar a estos 115,000 emprendedores, que emplean a más de 1 millón de sonorenses, son el Programa de Crédito Emergente, fondeado con $140MDP para otorgar préstamos de $10,000, $25,000 y $50,000 pesos en función del número de empleados, y el Programa Impulso para el Desarrollo Empresarial, fondeado con $135MDP y enfocado en empresas medianas con montos de crédito que van desde $150,000 hasta $5MDP. ¿Ya sacó cuentas de cuánto pudiera recibir cada empresario?

Si estas medidas iniciales de apoyo a las Mipymes, generadoras de casi el 80% del empleo total en Sonora, son a todas luces ínfimas ante la dimensión colosal de un virus que en solo 2 meses (marzo y abril) ya ocasionó la pérdida de más de 700,000 empleos a nivel nacional, pues entonces la ausencia de medidas contra-cíclicas para apoyar a estas empresas en la fase post reactivación económica pudiera ser el tiro de gracia definitivo para centenares de estas Mipymes y con ello el peligro real de esfumarse miles de empleos en todo el estado.

Y como cereza del pastel en esta inédita y a todas luces loable faena de sinceridad del Secretario Vidal Ahumada remató señalando que “…lo único que tenemos es lo que ya hemos implementado debido a la capacidad económica del estado”. ¿En serio el Gobierno del Estado no tiene capacidad financiera y de reacción para destinar más recursos al apoyo de los empleadores de más de 1 millón de sonorenses? 

Y suponiendo, sin conceder dirían los abogados, que realmente no hubiera manera o no supieran como recortar ni un centavo en áreas y programas no prioritarios del gobierno estatal para destinarlo al apoyo de Mipymes, ni pudiera utilizarse tampoco un peso de los $511MDP ingresados recientemente por la venta del Estadio Hector Espino, ¿no sería lógico que en conjunto con los diputados locales se reprogramara el uso de los $1,300 MDP de deuda adicional que aprobó el Congreso Estatal en diciembre pasado? ¿No pueden acaso coordinarse los poderes Ejecutivo y Legislativo por un tema tan trascendental para todos los sonorenses?.  

Ante situaciones inéditas, urgen acciones inéditas. Bienvenida la sinceridad, sigamos ahora con las acciones.

Fecha publicación: 13/05/20