Un ‘uso ilegal’ de registros en Semovi permitió que existan dos licencias de Rosario Robles

Después de confirmar la existencia de dos licencias de conducir a nombre de la extitular de Sedesol, Rosario Robles, la Secretaría de Movilidad de la Ciudad de México(Semovi) reconoció que un “presunto uso ilegal” del trámite permitió que exfuncionarios hicieran ambos registros oficiales sin que fuera detectado como una irregularidad.

Cada funcionario que realiza el trámite para la obtención de licencias en los módulos de la Semovi tiene una clave única que le permite imprimir el documento y registrarlo en el sistema, por eso es que la responsabilidad recae en quienes tramitaron ambas licencias, advierte el subsecretario de Transporte, Brando Flores, en entrevista con Animal Político.

En el caso de Rosario, se hicieron dos trámites el mismo día en diferentes módulos pero con datos dudosos. En ninguna de las dos licencias las firmas corresponden con su credencial de elector, la huella digital está movida y mientras un documento fue por renovación, otro fue por trámite nuevo, lo que no generó ninguna alerta en el sistema, dice el funcionario.

Por estos trámites es que Rosario Robles se encuentra en prisión preventiva como parte del proceso judicial que enfrenta por el presunto delito de uso indebido del ejercicio público en el caso conocido como La Estafa Maestra, en el que dependencias del gobierno federal realizaron convenios con universidades públicas para hacer supuestos servicios y estas subcontrataron a empresas que resultaron ser fantasma.

En la audiencia del 13 de agosto pasado, el Ministerio Público presentó un registro de una licencia de conducir con una dirección distinta a la que Robles había registrado como su residencia, por lo que fue considerado como una prueba de “riesgo de fuga” y solicitó al juez Felipe de Jesús Delgadillo Padierna la prisión preventiva como medida cautelar.

El MP informó que el documento había sido localizado por el Centro de Planeación, Análisis e Información para el Combate a la Delincuencia (CENAPI), el órgano de inteligencia de la Fiscalía General de la República, por lo que el juez le dio peso suficiente para conceder la prisión preventiva en contra de Robles por dos meses.

La defensa de Rosario Robles acusó que esa licencia había sido falsificada pues se utilizaba incluso una fotografía bajada de internet, por lo que la única que reconocían como válida era la licencia que la funcionaria ha tenido desde 1986 y ha renovado en tres ocasiones.

Ahora se sabe que ambos registros son oficiales, es decir, no es que hayan falsificado el documento, pues las dos licencias aparecen en el sistema de la Secretaría, pero en el camino ha habido irregularidades.

Así fue el registro

La Semovi reconoce que el procedimiento de trámite podía ser vulnerado de diferentes formas, incluso por los mismos funcionarios que tenían clave del sistema al caer en actos de corrupción como emitir el plástico sin registrarlo en el sistema en contubernio con gestores.

Por ello, la actual administración propondrá al Legislativo hacer una reforma a la Ley de Movilidad local para implementar más candados en el proceso de obtención y registro del documento y así “blindar la licencia”, como sumar a los requisitos de identificación, comprobante de domicilio y pago, la presentación de la Clave Única de Registro de Población, dice el subsecretario Flores.

También, en caso de pérdida o robo, presentar una denuncia ante el Ministerio Público para poder reponer el plástico, pero concretar las modificaciones dependerá del Congreso de la Ciudad de México.

Sin embargo, la vigencia de laxos controles de la emisión del documento permitió que alguien realizara trámites a nombre de Rosario Robles, sin que hasta el momento se sepa quién fue.

La Semovi tiene dos registros de licencia, uno por renovación y otro por primera expedición en dos módulos distintos y ambos realizados el 28 de marzo de 2018. El sistema ni siquiera estaba programado para hacer el cruce inmediato y detectar que ya existía un usuario registrado con el nombre de María del Rosario Robles Berlanga, por ejemplo.

En ningún caso la Semovi podría confirmar que Robles se presentó a hacer el trámite porque “al comparar la firma de su credencial de elector con las firmas de ambas licencias no había correspondencia grafológica, y en ambas la huella está barrida o solo se colocó la mitad. Esos elementos nos podrían señalar que no necesariamente acudió la persona de manera presencial”, dice el subsecretario Flores.

Esta información ya fue entregada al juez que solicitó la “sábana”, es decir, el registro de ambos trámites realizados en la Semovi, y que incluye el nombre de los funcionarios públicos que emitieron los plásticos porque “estamos hablando de un presunto uso ilegal de la persona que dio trámite a esa licencia”.

Este solo es un caso de las irregularidades que han existido en la emisión de licencias en la Ciudad de México, pero que en la anterior administración pasó desapercibido. Por eso, al detectar que hubo robo de material, impresoras, placas y licencias denunciaron ante el Órgano Interno de Control y la Procuraduría capitalina.

También se hizo una revisión de los funcionarios de ventanilla con clave única, y de 150 solo permanecen 117 a quienes se les asignaron nuevas claves para tramitar licencias en 24 módulos móviles y tres fijos.

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