Policías llevan 15 días secuestrados

an pasado poco más 15 días desde que cinco elementos de la policía ministerial y estatal, fueron retenidos de forma ilegal en la comunidad de Río Florido, en el municipio de Ocosingo, en Chiapas.

Se sabe que quienes han privado a los oficiales de su libertad son integrantes del Frente Nacional de Lucha por el Socialismo (FNLS) en dicho municipio y esta acción la llevaron a cabo apelando a la liberación de uno de sus miembros llamado Javier González Díaz, quien según esta organización ha sido acusado injustamente de  de varios delitos, por lo que el 18 de julio pasado se detonó un fuerte enfrentamiento con el gobierno mismo que ha ido escalando en violencia empezando por bloqueos de carreteras, vandalismo y robo de camionetas de valores.  

Para la Físcalía General de Chiapas la ley y la justicia no son negociables y para ello  “Se están integrando las carpetas de investigación sustentadas para que en su momento se ejecuten las órdenes de aprehensión en contra de quién o quiénes resulten responsables de los hechos vandálicos”. declaró el fiscal Jorge Luis Llaven Abarca quien también aseguró que se tienen “avances contundentes” para actuar en sobre este grupo violento de personas. 

¿Tan contundentes son estas acciones que José Luis y Fernando Tondopó Medina,, Carlos Enrique Gordillo Aguilar, Fredy Sánchez García y Bernal Hernández Altunar siguen privados de su libertad? ¡Vaya que son eficientes! ¿Entonces cuál es la razón de que los familiares de estos hombres se hayan manifestado en la capital chiapaneca para exigir un diálogo con las autoridades? Porque tanto Rutilio Escandón como AMLO han brillado por su ausencia

Así lo confirman las declaraciones de Linda Moreno, esposa de uno de los policias secuestrados, quien junto con otros familiares de los elementos, se acercaron al presidente Andrés Manuel López Obrador en su llegada a Chiapas el pasado viernes, sin embargo, no lograron ningún resultado. “Hemos tocado todas las instancias para exigir su liberación inmediata, liberen a nuestros familiares, ya no sabemos qué hacer, nos piden paciencia pero ya pasó medio mes (…) No queremos violencia, queremos la paz, para la liberación

Esta penosa situación me hizo recordar un caso similar de 2016, que tardó sólo un par de días en resolverse. 

El 15 diciembre de 2016, en protesta por el secuestro del el ingeniero Isauro de Paz, los pobladores de la comunidad en San Miguel Totolapan, tomaron sus armas – desde machetes hasta escopetas-  y retuvieron a la madre de Raybel Jacobo de Almonte, líder de la banda criminal “Los tequileros”, un grupo delictivo que opera en la zona de Tierra Caliente en Guerrero.

Los habitantes y vecinos del pueblo, tomaron el control de la comunidad para impedir que los detenidos fueran rescatados por los integrantes de la banda o por las propias autoridades. 

La comunidad exigió a “El tequilero” entregar al ingeniero a cambio de no hacerle daño a su madre, por lo que, incluso, autoridades estatales entablaron una mesa de diálogo para mediar en el conflicto.

Tras dos días de negociación, el ingeniero Isauro de Paz, llegó hasta su domicilio por su propio pie y poco después, elementos de la policía del estado, acompañados por funcionarios de la Fiscalía General de Guerrero, llegaron hasta San Miguel Totolapan para llevarse a la madre del capo. 

Eso sí son ganas de hacer las cosas, ¿no? ¿Hasta cuando tendremos que recurrir a la justicia por propia mano para tener una respuesta positiva por parte de las autoridades? Aquí les pasamos el tip de lo que el gobierno -estatal y federal- morenista podría hacer si tanto quieren hacer realidad su famoso dicho “Abrazos, no balazos”. 

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