MORENA versus Congreso

Por: Marco Antonio Andrade Aguirre

Contrario a lo que muchos suponen, el poder no enloquece a las personas, ni ofusca a los inteligentes, 

ni vuelve locos a los tontos, ni tampoco marea a los débiles, simplemente los revela, y en algunos casos, los desnuda. Las aptitudes políticas y las capacidades reales de los hombres y las mujeres públicas son, como los defectos y las virtudes humanas, inexorablemente inocultables. 

El pasado jueves 25 de abril en el congreso del estado se actualizaron ambas premisas.

Uno de los grupos parlamentarios principales, representante de una mayoría teórica, puso en evidencia su falta de responsabilidad por no presentarse oportunamente al inicio de la sesión plenaria, y por otra, dejo una estela de dudas y cuestionamientos que fortalecen, desafortunadamente, la mala imagen y el rechazo ciudadano contra los partidos políticos, sin mencionar el grave deterioro a la credibilidad del poder legislativo.

Fue una sesión definitoria que marco el presente y el futuro de la 62 legislatura. Después del jueves pasado, y en mérito de las maniobras, ofensas y agravios políticos, ya nada sera igual en el congreso. 

La falta de cortesía politica y la ausencia del respeto por el contrario, igual que la carencia de una mejor madurez democrática y un mayor sentido de civilidad entre sus diputados integrantes, pero sobre todo, por la distorsionada inteligencia politica de algunos, actualizó aquella lapidaria frase atribuida al entonces gobernador de tabasco Enrique Gonzales Pedrero quien dijo que “el poder atonta a los inteligentes y a los tontos los vuelve locos”, aunque ésta fue perfeccionada por la escritora Ángeles Mastreta quien literalmente dijo: “afirma un genio del buen decir que la calentura, como el poder, ofusca a los inteligentes y a los pendejos los vuelve locos”, misma que como un mensaje subliminal fue invocada el pasado 4 de marzo por el Presidente López Obrador dirigida en forma matizada a los funcionarios y legisladores de MORENA. En sonora no lo vieron ni la oyeron.

La designación de la diputación permanente, como tema del disenso interno y del lamentable espectáculo público, fue un acuerdo de legalidad aparente, cuya consecuencia es que, si bien es cierto no existe un recurso previsto para combatir dicho nombramiento, los actos y acuerdos posteriores pueden impugnarse por vía de amparo indirecto reclamando violaciones y omisiones legislativas de carácter procesal ante un juez federal, quien pudiera invalidar los futuros acuerdos de la diputación permanente. 

En efecto, la aprobación del orden del día de las sesiones, por regla general, es biinstancial. Corresponde al principal órgano de gobierno, que es la CRICP, decidir los temas de discusión. 

Después el pleno, como máxima y unica autoridad con facultades de resolución oficial, aprueba dicho temario, mismo que no obstante puede ser modificado, la ley orgánica exige en su artículo 121 que la modificación propuesta debe justificarse plenamente, cuyo requisito de formalidad y validez jurídica fue incumplido, toda vez que no se presento, ni valoró, ni se aprobó ninguna razón legal ni politica para ello. Por la premura de la maniobra se equivocaron en todo.     

Dicho nombramiento vulnera además los principios de representatividad y equidad politica, principalmente el de proporcionalidad partidaria, que como criterio normativo para la integración de comisiones contempla imperativamente la ley orgánica en su artículo 86, aplicable por extensión para la integración de la diputación permanente. 

Nuestros ilustres diputados pasaron por alto, por decir lo menos, que MORENA representa por sí misma el 36.4% de los diputados, pero en su lugar otorgaron la presidencia de la diputación permanente a quien tan solo representa un 3% del conjunto de diputados. MORENA tiene 12 diputados y el PVEM 1 solo, mismo que de manera injustificada tendrá la representación de uno de los poderes fundamentales del estado por cuatro largos meses. Rompieron los equilibrios sin medir las consecuencias.

Adicionalmente, incurrieron en otra violación sustancial a su propia normatividad, ya que la aprobación de la diputación permanente fue extemporánea ó anticipada a la última sesión del periodo ordinario de sesiones como lo exige el artículo 72 de la ley orgánica, cuya transgresión afecta su validez y legitimación institucional.

En ese sentido, es lógico afirmar que modificaron arbitrariamente el orden del día y los asuntos a tratar poniendo al descubierto la obvia intencionalidad de exclusión contra el vulnerable grupo parlamentario de MORENA, mismo que sin liderazgo ni dirección navega en las aguas de la orfandad y la disfuncionalidad politica absoluta. Perdieron brújula, timón y destino, juntos. 

Sin embargo, en el fondo de este reciente problema subyacen tres errores estratégicos de MORENA, mismos que muy posiblemente los hayan marcado ó contaminado para siempre en esta legislatura. 

1.- Habiendo obtenido una victoria histórica en 21 de los 22 distritos electorales, llegaron al congreso y lo primero que hicieron fue fragmentar, subdividir y disolver la coalición que les dio un insólito triunfo en los principales municipios gobernando al 86% de los sonorenses.     

La lógica politica era, al margen de las especificidades y las características naturales de los partidos de la coalición “Juntos Haremos Historia”, haberse convertido en una coalición legislativa solida y bien cohesionada en torno a una agenda temática que incluyera los compromisos, propuestas y visiones particulares de cada partido, cuyo mecanismo hubiera permitido una amplia alianza politica y programática donde MORENA, como partido líder, encabezara una dirección colegiada permanente con un coordinador parlamentario rotativo por cada periodo ordinario de sesiones. 

Pudiendo convertirse en un factor político determinante en el estado, optaron por seguir siendo oposición marginal. La fuerza de MORENA se diluye y el enorme capital político obtenido el primero de julio lo han invertido a fondo perdido. No han ganado ni una sola inversión, ni reintegro alguno.  

Quien sabe quién sería el genio asesor de haberle dado muerte en vida a la exitosa coalición pluripartidista encabezada por MORENA. Quizá sea el mismo que obsequio los santos oleos al grupo parlamentario en plenitud de salud y fuerza indiscutibles, el cual puede estar redactando sigilosamente ahora las actas de defunción para el 2021. Cuidado. 

2.- El otro error fue haber depuesto las prioridades del partido por abajo de las urgencias laborales del grupo de asesores. Cambiaron lo políticamente importante por lo inmediato. La prioridad en septiembre del 2018 fue, más que ocupar la presidencia del congreso por 15 días, organizar una distribución estratégica de las 32 comisiones ordinarias y haberse posicionado de las de mayor relevancia y proyección politica como la primera de gobernacion, presupuestales y anticorrupción, desdeñadas al parecer “por caridad” a las minorías. 

De haber repartido el pastel con todos buscaron comerlo solos y se indigestaron. Aunque lo más cuestionable es que olvidaron las razones y el objetivo del mandato ciudadano recibido para transformar el poder público en sonora. 

También omitieron hacer valer el principio de proporcionalidad del artículo 86 de la ley orgánica convirtiendo la fuerza politica de la coalición en una bolsa de trabajo, renunciando así al inicio de la transformación real y la gobernabilidad democrática del congreso. Lamentable. 

3.-  El grupo parlamentario empleo más tiempo en ordenar despidos, promover litigios y en contratar cerrajeros que en la elaboración de una agenda politica consensuada con sus pares de la coalición. No dimensionaron la importancia de responder a las expectativas ciudadanas y asumir la defensa de los intereses inmediatos de la sociedad, tal y como fueron mandatados.

Sin embargo, lo más controversial es que no lograron despedir ni a un solo director ni al guardia del estacionamiento como querían. Perdieron todos los litigios y, lo más grave, en un tema de carácter meramente administrativo evidenciaron su impericia político-partidaria. Violentaron derechos humanos de carácter laboral sin miramiento alguno en una acción jurídica y políticamente fallida. 

En ese contexto, es evidente que no han sabido hacer politica con serenidad e inteligencia y actuaron, como sucedió en la sesión del 25 de abril, como un grupo desaforado por la angustia y el  error de no haberse presentado a tiempo para discutir y votar la conformación de la diputación permanente. La realidad es que no los chamaquaron, sino que los degradaron a simple minoría.

Sin desconocer que MORENA tiene razón en oponerse a la designación de una permanente electa de manera irregular, pero no a evidenciar, de nuevo, la falta de oficio y la pubertad politica de los doce. 

Lo rescatable de esta magra experiencia de los primeros siete meses de legislatura, es que MORENA debe practicar en los proximos meses del asueto constitucional un ejercicio de reflexión y autocritica correctiva para evitar en el futuro repetir los mismos errores ó morder el anzuelo envenenado de las vagancias políticas aplicadas en su contra por las tremendas minorías. 

Es necesario pensar y actuar como mayoría. Aprender a gobernar y no resignarse a vivir como minoría opositora ó, en el peor de los casos, como una cómoda oclocracia donde todos mandan y nadie obedece. 

Es indudable que en Sonora se han invertido los principios lógicos de la democracia. La realidad es que gobierna una minoría que apabulla y somete a las mayorías. El PRI gobierna como minoría relativa y la coalición de MORENA siendo mayoría absoluta, gobierna poco ó casi nada.

Salud.