Una sensación Naranja

Por Jesús Alberto Rubio.

1.- Hasta la jornada del jueves, Jason Atondo es con Naranjeros de Hermosillo el nuevo líder bat de LMP (.392), siguiéndole Ramón Urías con .358. Francisco Peguero también apuntala la ofensiva Naranja, y no creo que necesite decirle cuántos juegos consecutivos lleva pegando de hit. (¿o sí?).

2.- Me preguntaron qué ciudad sonorense es más amante del beisbol y productora de peloteros a nivel profesional. De inicio me citaron a Guaymas y Empalme, pero de última también mencionaron a Magdalena de Kino. Usted dígame.

3.- En el cumpleaños de Luis Tiant, recordamos algunos de los más pintorescos bigotes de las Mayores (@beisrubio)

4.- Luz Marina Martínez Arias: respecto al lanzador que le decían “Three fingers” porqué tenía tres dedos por causa de un accidente en su niñez, me hizo recordar a Panchillo Conde Ramírez, un tremendo pitcher, qué tenía los dedos torcidos de su mano, todos mal formados. En una ocasión me autografió una pelota y me di cuenta de ello. Fue uno de los tantos buenísimos lanzadores de béisbol qué han existido.

5.- Entre cubanos te veas: los Astros de Houston se decidieron por Aledmys Díaz, a quien consiguieron en traspaso con los Azulejos para que junto a su compatriota Yuli Gurriel formen dupla en las acciones dentro del cuadro interior del equipo a partir de la próxima temporada.

6.- Carlos Casillas Álvarez: vaya cierre que hubo en la primera vuelta del béisbol de la LMP con una electrizante jornada en la cual los Naranjeros obtuvieron seis puntos, muy buenos, tras haber estado en el frío sótano. El equipo de Hermosillo se enfiló a la meta con siete triunfos en sus últimos nueve partidos, lo cual le permitió terminar en el tercer lugar del estado de posiciones. Acceda a su Facebook donde describe a fondo y con excelencia el panorama actual de la franquicia Naranja.

7.- A propósito de Facebook, lo invito a que acceda a mi nuevo sitio; Una Charla con la Historia donde acabo de subir un audio de hace 109 años con la voz de Porfirio Díaz. Y si le gusta la música, dependiendo claro del género que más “le llegue”, ahí también tengo los de Imágenes, Blues & Rock, y Son jarocho, Música y danzón Cubano. También está IMÁGENES UNIVERSITARIAS. ¡Usted dice!

Algo sensacional

En 1974 sucedió algo más que sensacional:

Hank Aaron empató y rompió lo que parecía una eterna marca de Babe Ruth: sus 714 jonrones.

Aaron seguiría de largo hasta terminar, finalmente, con 755.

La proeza llegó cuatro días después de empatar los 714.

Fue el 8 de abril cuando a las 21.07 llegó el histórico jonrón 715 ante una audiencia nacional que seguía sus pasos por televisión y un lleno completo en el estadio de Atlanta.

Al Downing, dodger zurdo, fue víctima del trallazo.

Pero fíjese qué cosa: Aaron había terminado la campaña del 73 con 713 vuelacercas, de modo tal que la mesa estaba más que servida para darse el suculento platillo que lo mandaría a la posteridad.

Hank Aaron había llegado en 1954 a los entonces Bravos de Milwaukee, siete años después de que Jackie Robinson rompiera la barrera de color en Ligas Mayores.

Traía una excelente reputación como bateador y en efecto, no quedó mal: al finalizar su carrera de 23 años (del 54 al 76) pegó 3,771 hits, 624 dobles, 98 triples, 755 jonrones y robaría más de 200 bases.

Todavía en el año de su retiro se dio el lujo de conectar ¡40 cuadrangulares!

Curiosamente, usted lo recuerda bien, no era un hombre excepcionalmente de notable musculatura, alto y fuerte. Incluso nunca pegó más de 50 jonrones en una campaña, truco que Babe Ruth sí hizo en cuatro distintas temporadas.

Más bien, Aaron aprendió una envidiable técnica de bateo -con un swing de alto nivel-, manteniendo una constante de 30 y 45 vuelacercas por año, además de una durabilidad a toda prueba.

Y claro, tuvo otro factor a favor: jugó muchos años en el parque de Atlanta donde la bola vuela pero de a buenas.