Absuelven a médico por bebés robados en España

Un tribunal español absolvió hoy a un ginecólogo acusado de participar en la sustracción de una recién nacida en 1969 para entregársela a otra mujer, al considerar que los delitos han prescrito, en la sentencia del primer juicio celebrado en España por un caso de bebés robados durante el franquismo.

La Audiencia Provincial de Madrid responsabilizó al doctor Eduardo Vela, de 85 años y considerado uno de los principales actores del robo de niños, de todos los delitos por los que fue procesado: detención ilegal, suposición de parto cometido por facultativo y falsedad en documento oficial.

No obstante, lo absolvió al determinar que el inicio de la prescripción tuvo lugar en 1987, cuando la denunciante, Inés Madrigal, cumplió la mayoría de edad (18 años).

La Fiscalía pedía para el médico once años de prisión.

El abogado de Madrigal, Guillermo Peña, anunció que recurrirán la sentencia ante el Tribunal Supremo, alegando que “no puede prescribir un delito cuando alguien no es consciente de ser víctima del mismo”, en referencia a que la mujer solo supo en 2010 de la existencia de la red de robo de bebés, que pudo afectar a miles de familias durante la dictadura.

El médico era el único acusado en el caso de Madrigal, arrebatada a su madre en la clínica San Ramón de Madrid hace 49 años y entregada a una mujer estéril.

En esa clínica también trabajaba la monja María Florencia Gómez Valbuena, la primera persona a la que un juez abrió diligencias en España por un caso de estas características, aunque falleció cuatro días después de ser llamada a declarar, en 2013.

Primera demandante que logra llevar a juicio un caso semejante en España, Madrigal esperaba que este caso ayudara a reabrir entre 2 mil y 3 mil denuncias similares que fueron archivadas por falta de pruebas o por prescripción de los hechos.

En un capítulo menos conocido de la dictadura franquista (1939-1975), estos niños, una vez nacidos, eran sustraídos a sus padres y declarados muertos, sin que se aportaran pruebas.

Eran entonces adoptados por parejas estériles, por lo general afectas al régimen franquista, y a menudo con la complicidad de la Iglesia católica.

Todo este tráfico perduró incluso en democracia, al menos hasta 1987, por razones económicas.

Las proporciones de estos crímenes superan con creces el caso argentino, donde se estima que unos 500 bebés fueron robados durante la dictadura de 1976 a 1983.

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