Las guerrilleras extranjeras en las FARC

nota farc

nota farcEl Diamante. A Tanja la vida la llevó desde Holanda a unirse a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Natalie, en cambio, salió de Francia en busca de la guerrilla tras el sueño de una sociedad mejor. Hoy, 13 años después, comparten un mismo anhelo: dar su aporte a la paz de Colombia.

“Yo vine a construir, no a participar en una guerra”, dice en entrevista a la Afp Natalie Mistral, nombre de guerra de la francesa que milita desde 2003 en la guerrilla.

Tanja Nijmeijer, también conocida como Alexandra Nariño, una espigada holandesa de 38 años, coincide: “Me gusta esa frase”, convencida de que Colombia votará “sí” al acuerdo negociado con el gobierno para poner fin a 52 años de violencia.

Para Natalie, que su nombre escribe “sin h después de la t”, aclaró al contar que fue Jesús Santrich, veterano dirigente de las FARC, quien la bautizó y que eligió el apellido Mistral “por los vientos del sur y por la poetisa chilena”. Ella sonríe mientras relata su historia durante una de las sesiones de la organización armada.

“Vine de Francia para encontrar a la guerrilla en un ejercicio de análisis político, donde la idea era aportar a la lucha de un pueblo que tenía posibilidad de cambiar su estructura política y su realidad”, explica la mujer de cabello rubio y ojos celestes a sus 43 años.

Añade: “Es un ejercicio de internacionalismo que no está alejado de la lucha por mi propio país”.

Para Tanja, desembarcar en las FARC, adonde ingresó igualmente en 2003, fue más una vuelta del destino.

“La vida me llevó para el monte”, resume sobre su periplo colombiano, que comenzó en 2000 por un intercambio universitario y terminó cambiando su vida para siempre tres años después, cuando se hizo guerrillera.

Sobre su futuro tras la desmovilización de la organización y su desarme para el reingreso de los guerrilleros a la vida civil, la holandesa no tiene dudas: “Mi plan es seguir aportando a la lucha de los pueblos del mundo”.

Si la propuesta es “dictar un curso de inglés en el Cauca (suroeste de Colombia), por ejemplo, pues allá me voy y feliz”.

Para la francesa la opción por Colombia fue evidente: no sólo es un país “muy estratégico” por su enorme riqueza, que hace que “todas las garras” estén “metidas en ella”, sino por la existencia misma de las FARC, que le permitía llegar “a aportar” sin necesidad de empezar de cero.

“Mi motivación no era ser guerrillera, yo no quería empuñar un fusil, yo quería ayudar”, argumenta, al asegurar asegura que “nunca” estuvo en combate.

Otrora trabajadora social y sindicalista de la CGT en Montpellier, hoy es delegada en la conferencia del Frente 57 que opera en el empobrecido departamento del Chocó. “Un cambio enorme”, reconoce.

Pero el desafío de cara a la paz la entusiasma, al igual que su trabajo de coordinación y logística en Colombia, donde prevé quedarse “construyendo esa nueva realidad” que se abre con el acuerdo negociado.

“Colombia se puede transformar en un gran laboratorio de reconstrucción social”, afirma, sobre “la gran lección” que deja el proceso de paz, en el que “enemigos por tanto tiempo” fueron capaces de sentarse a hablar y hacer propuestas novedosas hacia una “sociedad más equitativa”.

Tanja, integrante de la delegación de paz del grupo armado en las negociaciones que iniciaron en 2012 en La Habana, Cuba, donde se hizo conocida por su trabajo en comunicación internacional para la guerrilla, destaca la “expectativa” y el “alivio” que sintió cuando finalmente se alcanzó el acuerdo de paz que se firmará el próximo lunes 26 en Cartagena, un momento “histórico” del que espera ser testigo.

“Estamos en ese momentico de transición hacia una nueva Colombia”, dice esta lingüista apasionada por los idiomas que no habló su natal holandés durante los 10 años que pasó en la selva antes de ir a Cuba. Como Natalie con el francés, que afirma que ya se le olvidó “mucho”.

Sin embargo, lo negociado aún está “sobre el papel” y los retos son muchos, entre ellos el paramilitarismo, “la guerra mediática” y la “arena política”, dice Tanja.

“El combate electoral va a ser interesante”, asegura sobre la transformación de las FARC en un movimiento político legal, pero aclara: “No tengo ambiciones de hacer política”.

En relación con su situación legal como guerrilleras extranjeras, ambas confían en acogerse al sistema especial de justicia definido en el acuerdo “para todos los actores del conflicto”.

jornada.unam.mx